Meritorio empate del Celta en Anoeta, donde jugó con un futbolista menos desde el primer minuto de partido tras un grave error del colegiado, que castigó al cuadro vigués con un penalti y la expulsión de Pinto cuando el portero había desviado el balón a los pies de Larrea. Gerardo, quizá con la conciencia intranquila, erró la pena máxima. Los célticos encajaron a la salida de un córner, pero reacionaron con energía y Jorge logró empatar unos minutos después. La Real acabó impotente ante el orden y la entrega de los celestes, que incluso tuvieron varias ocasiones para llevarse el partido. Valioso punto para el Celta, que se acerca un poco más a los puestos de cabeza
Del Cerro Grande. Nombre del árbitro, hombre del partido. En el primer minuto, el colegiado cometió una gravísima equivocación, un error definitivo. Interpretó de forma pésima un despeje de Pinto a los pies de Larrea. Señaló penalti y expulsó al portero celeste, que había desviado el cuero. Tremendo fallo, atroz, demoledor. Gerardo, quizá atormentado, lanzó al larguero, pero Juan Ramón López Caro ya sólo podía dirigir a diez jugadores. Y entre ellos no estaba Quincy, quien cedió su puesto a Esteban.
El Celta reaccionó con rabia a la injusticia y un instante después del mal disparo del lateral del cuadro local desde los once metros, Víctor López sacó bajo palos un remate de Jorge y Riesgo desvió el lanzamiento posterior de Canobbio. La Real salvó de milagro la primera acometida celeste. En la segunda Núñez cedió a Perera y Riesgo despejó con apuros a saque de esquina. Los vigueses, en inferioridad, no se amilanaban, aunque su desventaja era enorme.
Los de Juan Ramón López Caro mantuvieron en los minutos iniciales su empuje y pasado el cuarto de hora Jorge conectó con Perera, quien, rodeado de contrarios, remató alto. Los célticos trataban de adaptarse de la mejor forma posible a un partido que se había convertido desde el inicio en una montaña inaccesible. Las dimensiones de Anoeta castigan de manera inflexible a los equipos en inferioridad, cuyo desgaste es enorme.
Y lo inevitable, el gol local, llegó a los veintitrés minutos. Víctor López cabeceó un córner ciertamente dudoso y adelantó a la Real Sociedad.
Al borde de la media hora, el Celta dio muestras de una gran entereza, de su calidad y ambición. Los de López Caro enlazaron una gran jugada ofensiva con protagonismo para Núñez y Perera que culminó Jorge con un formidable remate para empatar el partido. Meritoria la reacción de los celestes, que seguían sufriendo un arbitraje tremendamente perjudicial, pero no renunciaban en absoluto a lanzar contragolpes, algunos de ellos de alto peligro para Riesgo. En el tramo final de la primera mitad, el dominio, para escarnio de la dolida afición local, era del Celta, que alcanzó el descanso desahogado y entero.
Tras la reanudación, Del Cerro Grande volvió a errar. Perera se iba solo hacia la meta de Riesgo y Víctor López lo derribó de forma estrepitosa. El colegiado no aplicó el mismo criterio que en la expulsión de Pinto y le mostró únicamente una amarilla al infractor.
El Celta aguantaba bien la ambiciosa puesta en escena local, siempre sin renunciar a la contra, con Perera y Núñez muy activos y Jorge y Canobbio como lanzadores. Atrás, los de López Caro defendían con firmeza y soportaban sin demasiados agobios las llegadas, un tanto atolondradas, de los de Coleman.
Al filo del cuarto de hora, Perera se encontró con un balón delante del portero, pero el delantero, algo escorado, no pudo superar al guardameta. El córner acabó con un cabezazo, solo, de Lequi ligeramente fuera. Más ocasiones para los visitantes, que a pesar de sufrir esa expulsión en el primer minuto de juego disfrutaban de llegadas claras al área donostiarra mientras el público expresaba ya de manera airada su decepción. Coleman reaccionó agotando las sustituciones, mientras que el técnico celeste dio entrada a Agus por Jorge para refrescar al equipo, cuyo esfuerzo era inmenso.
En una de las llegadas aisladas de la Real, Delibasic remató al palo de Esteban. Era el minuto 24 y el cuadro vigués comenzaba a acusar el cansancio, pero siempre muy lejos de rendirse, de rehusar a la contra. En una de ellas, Núñez cayó derribado dentro del área donostiarra, aunque en esta ocasión el colegiado decidió aguantar la respiración y mirar hacia otro lado. Como en un derribo clamoroso a Canobbio al borde del área pasada la media hora de juego, entrada de tarjeta que Del Cerro Grande ni siquiera sancionó.
El Celta pudo sentenciar a falta de diez minutos. Roberto Lago arrancó por la banda izquierda, cedió a Perera, quien habilitó a Núñez, cuyo disparo se fue arriba. Perera probó fortuna un minuto después, pero su remate, flojo, acabó en las manos de Riesgo. Después fue Esteban quien se lució deteniendo un buen lanzamiento de Uranga. El encuentro llegaba vivo a los instantes finales, con la Real intentando aprovechar su superioridad con empuje, a la espera de sacarle rendimiento al castigo físico del cuadro vigués. Antes del final, los celestes aún llegaron en un par de ocasiones, pero sin la precisión necesaria. Meritorio empate en un campo difícil y con un jugador menos desde el primer minuto. Un punto rescatado con casta, orden y una gran actitud. El Celta, con diez, fue superior a su rival.(La web oficial)
FICHA TÉCNICA
1-REAL SOCIEDAD:
Riesgo, Gerardo, Labaka (González, min.64), Víctor López, Carlos Martínez, Garitano, Aranburu, Xabi Prieto, Elustondo (Uranga, min.60), Larrea (Stevanovic, min.46), y Delibasic.
1-R.C. CELTA:
Pinto, George Lucas, Rubén, Lequi, Roberto Lago, Núñez, Jorge (Agus, min.60), Vitolo, Canobbio (Mario Suárez, min.78), Quincy (Esteban, min.2) y Perera.
GOLES:
1-0, min.23: Víctor López, de cabeza a la salida de un córner; 1-1, min.29: Jorge, con un gran disparo desde la frontal tras una buena jugada de ataque de los vigueses.
ÁRBITRO:
Carlos del Cerro Grande, del comité madrileño. Expulsó a Pinto (min. 2) y amonestó a Perera, Lucas, Gerardo y Víctor López.
CAMPO:
Anoeta, 14.400 espectadores.
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