Quedan cuatro jornadas, pero el conjunto celeste no se juega nada y ya es hora de pensar en el futuro. Una de las personas que tendrá más que decir en los próximos meses es Borja Oubiña (Vigo, 1982). A punto de completar la recuperación de la rotura de ligamento cruzado que sufrió en septiembre, el futbolista vigués analiza para Atlántico todo lo acaecido a lo largo de la presente temporada.
Recuerda el descenso, el ‘culebrón’ en el que se convirtió su salida del club el pasado verano, la falta de apoyo de la afición en momentos puntuales y los ocho meses que se ha pasado trabajando en A Madroa para volver a ser el mismo que antes de caer lesionado en el mítico Anfield. En cuanto a lo que le deparará el futuro, Oubiña no lo tiene claro. Cree que lo ‘lógico’ es que siga en Vigo. Sin embargo, no cierra las puertas a una salida siempre que sea una opción interesante tanto para él como para el club. En cualquier caso, tiene claro que en esta ocasión se lo pensará muy bien antes de tomar una decisión. Dice que deja el Celta ‘será para mejorar’ y no oculta su pasión por la ‘Premier League’, una competición de la que le gustaría volver a disfrutar.
Con 20.000 personas detrás, pelearíamos por ascender
—¿Ha sufrido mucho con el Celta esta temporada?
—Se pasa mal. Porque conoces gente que está trabajando ahí y también por mi situación, porque me beneficiaba que el Celta ascendiese. Pero, a veces, que las cosas vayan bien o mal depende un poco de la suerte, de si acertaste o no con los jugadores.
—¿Qué diferencias encuentra con respecto a la última campaña en Segunda?
—Entonces hubo suerte con los fichajes y este año no salieron las cosas. Es difícil de entender, pero no sólo con respecto a aquella temporada. Veo la Segunda División y los equipos que van a subir no tienen más que el Celta. Es importante que los jugadores no se sientan presionados. El típico murmullo de Balaídos no nos beneficia. Con 20.000 personas detrás en cada partido, estaríamos peleando por el ascenso…
—Hace tres años el comportamiento de la afición era similar…
—Es el equipo el que tiene que tirar de la afición, pero el que está ahí abajo sabe que las cosas van mejor cuando el ambiente es favorable. Estoy convencido de que sin esa crispación que hubo la pasada temporada el Celta se hubiese salvado. Necesitábamos el apoyo del público no en los últimos tres partidos, sino cuando estábamos décimos. Había silbidos, gritos de ‘¡Vázquez vete ya!’… y eso le llega al jugador. Sentías que había miedo en Balaídos, que el público no estaba contigo. Tienes que luchar contra demasiadas cosas y eso perjudica al club. En los momentos complicados, la afición te puede ayudar muchísimo. En Inglaterra, un equipo puede jugar muchísimo peor y correr lo mismo que aquí, desciende y recibe un aplauso de la grada. Eso es impensable aquí, donde tiran piedras o llaman mercenarios a los mismos jugadores que hace un año te llevaron a la UEFA, como en el Zaragoza.
—Pues sí da la sensación de que en Inglaterra se corre más.
—Estás en otro ambiente. Todos los jugadores tienen días malos. En España, si te sale un partido malo, la afición no va a estar de tu parte, salvo si es el último partido de Liga, cuando te estás jugando todo. Pero hay encuentros que son fundamentales. El año pasado, si en noviembre hubiésemos ganado al Recreativo en casa, entre las victorias en el Bernabúen y Riazor, todo hubiera cambiado. Son momentos puntuales y así se escapó la temporada. Nos faltaba un estímulo de fuera.
—Hubo otros factores…
—Sí, sí, sí. Lo único que digo es que la afición es tan importante que puede salvar a un equipo que está mal. En los momentos en los que tiene dudas, si te apoyan, sales adelante. El 85-90% de la culpa es de los jugadores, un 10% del entrenador y lo que falta del resto…
—¿El 10% de los entrenadores hay que dividirlo en cuatro esta temporada o le damos un 10% a cada técnico?
—Las cosas no salieron bien, pero la gente intentó hacerlo lo mejor posible. El problema es que no agarras confianza, vienes de una dinámica negativa y es jodido. Después de descender hay un pesimismo que tienes que sacarte de encima. Si vienen futbolistas que traen la mente limpia y comienzas bien, perfecto. Pero si no lo haces, al jugador le empieza a pesar aunque venga de fuera. Eres el Celta, no el Numancia, y desde el primer día el objetivo es ascender. Vas a Balaídos y ves cinco mil personas con ese murmullo permanente y la situación te come.
—¿Todo hubiera sido diferente con una plantilla experimentada?
—No es una cuestión de juventud, sino de que haya un ambiente favorable desde el principio, que es cuando te lo juegas todo. Se escuchan muchas cosas, pero los últimos diez partidos son importantísimos si estás bien situado. Lo que quiero decir es que la gente recapacite y que haya un ambiente favorable desde el primer día.
—Tampoco ayuda que López Caro se pase meses hablando de los diez últimos partidos.
—Sí, hay muchos tópicos, cosas que tienes que decir. Es cierto que te juegas mucho en los diez últimos partidos, pero hay que llegar ahí en puestos de ascenso. Insisto en que las temporadas se complican en los meses centrales. Al principio todo el mundo está pendiente porque han pasado muchos meses sin fútbol, pero luego se crea un vacío y eso perjudica al grupo.
—¿Qué le parece que ahora se hable de la falta de actitud o de la vida nocturna de los jugadores?
—Son cosas que pasan y no ayudan al jugador. Tirar piedras encima de tu propia casa no tiene lógica. Hay que ser autocríticos, cada uno con lo que hace, pero hay una meta común que es ascender. Cuando las cosas van mal, el público te dice que si sales, que si no corres. Igual no hay que decirlo, pero el año que entramos en UEFA había gente que era menos profesional…
—Vamos, que se salía más.
—Básicamente, y quedamos sextos y podríamos haber sido cuartos. Íbamos muchas veces de cena los jueves o después de los partidos y no pasaba nada. Además, cuando las cosas van bien es cuando más sales porque te apetece. Si aciertas y ganas, eres un fenómeno y un profesional. Cuando pierdes, dejas de serlo.
—Hablaba antes de la responsabilidad de los jugadores, pero la afición está señalando hoy por hoy a la directiva, ¿qué le parece?
—Todo el mundo tiene su parte de responsabilidad. La afición no tiene culpa de nada, aunque otra cosa es que pueda ayudar a un grupo de futbolistas, que para mí está claro. Los principales culpables son los jugadores, que son los que salen al campo y pueden hacer que las cosas cambien realmente. Luego el que los pone es el entrenador, y al entrenador lo trae la directiva que es, además, la que escoge a los jugadores. Pero pensar que un presidente quiere que su equipo vaya mal es ilógico. Es el principal interesado en que todo vaya bien. Otra cosa es que estés de acuerdo con lo que se ha hecho.
—¿Cree que la junta directiva ha hecho las cosas mal?
—Creo que no se acertó o que simplemente no ha sido un buen año de los jugadores. El equipo de la pasada temporada era prácticamente el mismo que entró en UEFA y las cosas no salieron.
Me dará la risa cuando dentro de diez años piense en la lesión’
• Oubiña está a punto de recuperarse de la lesión que sufrió en septiembre. Espera estar listo cuando comience la pretemporada.
—¿Cómo va la recuperación?
—Hay días en los que t e encuentras mejor y en otros peor. En general no ha habido ningún problema, pero una cosa es que la rodilla esté bien y luego estar con más gente, que el cuerpo piense en las acciones a realizar y no en la rodilla… No es fácil.
—¿Estará listo para hacer la pretemporada?
—En principio sí, pero supongo que la mía será diferente al resto. Hay que ver cómo respondo.
—El último año ha sido muy complicado para usted.
—Todo se hace más difícil cuando te lesionas. La situación era mala desde hace tiempo, te vas a Segunda División después de luchar toda la vida por estar en la elite, el equipo de tu ciudad pierde la categoría. Todo fue muy estresante. Hasta el último día no supe dónde iba a jugar y luego me lesiono al segundo partido.
—¿La lesión supera a todo lo sucedido con anterioridad?
—Conforme vas creciendo y ves cómo va tu vida, realmente te das cuenta de que cosas importantes hay pocas. Posiblemente, dentro de diez años cuando piense en la lesión me dé la risa y crea que sólo fue un detalle, aunque en el momento en que la sufres se pasa mal.Alo largo del último año hubo cosas que dolieron, pero hay otros asuntos que deben tener más importancia, más valor.
‘Lo que tengo claro es que si me voy es para mejorar’
• Borja Oubiña prefiere no adelantar acontecimientos y dice que lo ‘lógico’ es que siga en el Celta. Eso sí, no descarta salir si recibe una oferta interesante.
—¿Qué le pareció el descenso del Birminghan City?
—Me sorprendió porque no es un mal equipo, los había peores y de largo…
—¿Por ejemplo?
—El Fulham, el Reading, el Wigan, el Bolton estaba muy mal… El problema es que se fue el entrenador que comenzó la temporada (Steve Bruce) y con él todo su equipo. Cuando volví, había otro ambiente y se metieron en una dinámica perdedora.
—¿Se sintió maltratado por el club tras la lesión?
—No, simplemente fue diferente. Cuando llegué tenía todas las facilidades del mundo. Pero en enero ni siquiera sabía con quién tenía que hablar. Tenía la ilusión de quizás volver a jugar, pero me dijeron que cogiera lo que me daban y me fuera.
——¿Los equipos modestos de Inglaterra son peores que los de España?
—Sin duda. Se dice que la ‘Premier’ es la mejor del mundo, pero para mí sólo los cuatro de arriba. Sólo jugué dos partidos, pero mi sensación es que en Inglaterra no se pasan tantas dificultades contra un equipo de abajo como en España.
—¿Piensa volver?
—No tendría ningún problema, pero quizás seleccionaría mejor las cosas…
—¿Se refiere al equipo?
—No tanto al equipo como el no hacer las cosas con tanta prisa, el último día… aunque eso lo digo ahora. El año pasado para mí era complicado seguir aquí. Te acostumbras a la elite, a jugar en Primera División, y me iba a costar mucho jugar en Segunda, sobre todo porque ya la conocía.
—¿Qué ha pensado para la próxima temporada?
—Tengo contrato y partiendo de esa base lo normal es que siga. La lógica me dice que no haga las cosas a correr y que vea cómo estoy. Luego nunca se sabe, a lo mejor un club se interesa por mí y al Celta también le beneficia, pero a día no tengo la intención de mover un dedo para salir.
—Pero ya hay varios clubes que se han interesado por usted.
—Sí, han preguntado, pero no quiero precipitarme.
—¿Si se va, le gustaría irse traspasado o se plantea la posibilidad de que haya una segunda cesión?
—Lo único que me planteo ahora mismo es que tengo contrato, pero mi futuro también depende del club, no sólo de mí.
—¿Han hablado?
—Oficialmente, no. Pero soy un jugador de aquí y no creo que moleste. Si no quieren que siga, ya me lo dirán.
—¿Se pone algún plazo para decidir sobre su futuro?
—Hombre, no creo que me vaya el 31 de agosto… La verdad es que lo veo muy difícil a día de hoy.
—¿Lo dice con resignación o es que es realista?
—Soy realista, lo único que me resigna es haberme lesionado. Si hubiese hecho las cosas bien en Birmingham, estaríamos en la misma situación que el año pasado. Pero la lesión que tuve es un agravante y tengo que pensar qué es lo bueno para mí. Luego hay que ver si alguien se interesa por mí o si el club me pone un lazo. Lo que tengo claro es que si me voy es para mejorar, como cuando me fui al Birmingham.
—Supongo que más por la competición que por el equipo.
—Sí, a lo mejor la gente no lo entiende, pero es así. No siempre se tiene la oportunidad de jugar en la liga inglesa. Era el Birmingham, no el Manchester, pero coges experiencia, te das a conocer y luego tanto yo como el club saldríamos beneficiados. Llevas tanto tiempo pensando en llegar a la elite, en ser lo mejor posible, y ahora el Celta está en Segunda y no hay más que problemas… Pero es la realidad y que hay que afrontarla.
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