El único jugador del plantel actual con más de un centenar de partidos como celeste, analizó el momento duro por el que está atravesando el celtismo.
-¿Qué tal le ha sentado el brazalete de capitán?
-Es algo bonito. Ha sido un detalle por parte del míster, de Rubén y Peña. Le agradezco su detalle pero la gente sabe que trato de no darle importancia.

-¿Le obliga a tomar más obligaciones dentro del equipo?
-Creo mucho en el grupo. Hay gente que tiene más responsabilidad que otra pero no creo que te dé más exigencias.
-¿Se siente como un peso pesado de la plantilla?
-Puede que se me vea de forma diferente pero mi base personal no la he cambiado. Desde que empecé a jugar he ido cogiendo responsabilidades pero la actitud sigue siendo la de ser un trabajador. No me siento un veterano. El que me conoce sabe que escucho más que hablo. Intento aprender de todo el mundo.
-¿Y cómo ve desde su perspectiva el momento actual que le está tocando vivir al celtismo?
-El Celta lleva muchos años con su afición desilusionada. Ni siquiera en el anterior ascenso percibí la ilusión que hubo en su día. No me refiero a cuando el equipo estaba arriba. Recuerdo al club en Segunda y con una tranquilidad que no ha tenido en los últimos seis años.
-¿A qué se debe esa falta de ilusión que percibe?
-Estando en Primera también se vio a la gente triste. El Celta no acaba de enganchar al celtismo que lleva cuatro o cinco años tocado y no sé cuáles son los motivos. Tendríamos que ir a la calle a preguntarlo.
-¿Cree entonces que no va ligado al bajón deportivo que ha sufrido en las tres últimas temporadas?
-No es una cuestión solo del nivel deportivo del equipo porque estando en el 2006 luchando por la Liga de Campeones no teníamos el ambiente de fraternidad necesario.
-¿Quizás, el desencanto por no haber logrado un título?
-El Celta nunca ganó nada.
-Pero el Deportivo sí y está a muy pocos kilómetros...
-Lo que pase en A Coruña no debe importarnos. Bien haríamos todos en preocuparnos solo de hacerlo bien aquí. Es otra ciudad, distinta a Vigo, y el Deportivo otro club. Lo que haya pasado allí no creo que influya en ese pesimismo que ahora es lógico que la afición lo tenga, pero que viene de atrás, de incluso cuando el equipo hacía las cosas bien.
-¿Cómo ve el papel que está reealizando Carlos Mouriño en sus dos años como presidente?
-Mouriño está intentando hacer lo mejor para el Celta pero la entidad no acaba de arrancar. Tampoco creo que sea una cuestión de presidentes porque esto ha sucedido con los dos últimos. Ni de jugadores, porque han pasado más de 100, y alguno podían acusarle de mercenario, de no sentir el club, pero no creo que a todos. No entiendo el porqué de tanta desilusión.
-¿Podría tener que ver con el juego que practica el Celta?
-Tampoco es eso porque no hay que olvidar que hace nada aquí estuvieron jugadores de talento como Silva o Canobbio, y la afición no se enganchaba ni con goleadas como logramos en nuestro retorno a Primera.
-Usted fue de los que apostó por la galleguización del equipo. Sin embargo, con siete gallegos en la plantilla, Balaídos progresa en su desertización.
-Se decía que no venían al campo porque no había gallegos pero ahora hay un montón y el aspecto de Balaídos es desolador. Contra el Milan había solo 18.000 personas en Balaídos. La respuesta es difícil de encontrar pero esto no viene de ahora.
(La Voz)
