El Celta de Mouriño a cambiado de modelo. Del modelo inglés hemos pasado al modelo ferrolano. Es un club hermano y la filosofia que mantiene su presidente, el vigués Isidro Silveira, es muy digna y coherente, pero…¿Es realmente este el modelo que queremos para el celta? Antes de tomar una decisión seria conveniente valorar todo lo que ello implica, para ayudarnos a hacernos una idea transcribo acontinuación la entrevista que le hizo la voz al presidente ferrolano. Es mas que posible que si tardamos un poco en cuestionarnos el modelo, si queremos seguirlo o no, ya no este vigente en casa celta, habida cuenta de que Mouriño cambia de modelo como de calzones.

Al frente de un club modélico a la hora de cumplir con sus obligaciones de pagos, Isidro Silveira asiste atónito a las dificultades por las que pasan entidades de casi todas las categorías, desde la Primera hasta el fútbol modesto. Mientras su Racing, que mantiene una situación económica saneada y sin deudas, descendió el pasado curso a Segunda B, en parte, por no derrochar como otros en fichajes millonarios. Esta temporada, el club ferrolano maneja un presupuesto de 1,33 millones de euros.
-En la junta de accionistas aseguró que no pasará ni un minuto al frente del club si debe dinero a sus trabajadores. Pase lo que pase.
-Sí, por supuesto. Los futbolistas del Racing, como trabajadores que son, tienen todo el derecho del mundo a cobrar todos los meses puntualmente. Y luego hay que cumplir con el resto de las obligaciones, como los pagos a Hacienda y demás.
-Muchos clubes adeudan grandes cantidades a la Agencia Tributaria, ¿cuál es su situación?
-Hacienda nos visita cada cierto tiempo y, en algún caso, nos instó a pagar alguna cantidad. La última vez que sucedió fue hace cinco o seis años, y acometimos los pagos y punto. Lo que no entiendo es cómo Hacienda no visita a las entidades que no le pagan grandes cantidades, o que llevan años sin hacerlo. Parece que a algunos clubes los ha dejado por imposibles. Y no eso puede ser.
-Ustedes compiten tanto en Segunda como ahora en Segunda B con rivales que no pagan ni a los jugadores ni al erario público. ¿Lo considera injusto?
-Es algo que nos perjudica, y mucho. No competimos en igualdad de condiciones con los equipos con deudas. Nosotros manejamos unas cifras; otros fichan con lo que no tienen, y les da igual. Así, encarecen el mercado, se suceden los problemas y el fútbol da una imagen nefasta al resto de la sociedad.
-¿No le ha tentado nunca la opción de arriesgar en una plantilla cara, a la espera de que luego aparezca el dinero para pagarla?
-Yo no lo haría, pero muchos caen en esa tentación. Es muy fácil ofrecer y no pagar; eso lo hace cualquiera. Subir debiendo grandes cantidades es muy fácil, está tirado, pero a ver quién paga después. Por eso hacemos las cosas de otra manera.
-¿La gente de su entorno nunca lo animó a cambiar el modelo del club y asumir más riesgos?
-El aficionado lo que quiere es que su equipo sea el mejor posible. A veces se preguntan por qué fichamos tan mal. Pero no es que lo hagamos mal, sino que lo hacemos adecuándonos a lo que tenemos. Aun así, conseguimos tres ascensos en los últimos ocho años; no todo es derrochar.
-¿En qué medida debe redimensionarse el fútbol profesional? ¿Viven por encima de sus posibilidades?
-Por supuesto. No sé en qué medida deben bajar los presupuestos. Porque los excesos de unos van encareciendo los equipos del resto, como en una cadena. Pero creo que, en estos momentos, el 80% de los clubes viven por encima de sus posibilidades, y los males ya se extienden por la Tercera. Porque el fútbol ha tenido ejemplos que han sido muy dañinos. Los casos de impagos se han ido generalizando y ahora, hasta en las categorías más modestas, algunos equipos se gastan un dinero innecesario. El colmo es que no pagan de Primera a Tercera, porque cundió el mal ejemplo. Yo entiendo que los clubes modestos son para que jueguen los chavales de cada localidad, para que la gente de casa tenga esa posibilidad de competir.
