Ramón Martinez

Ramón Martínez el ideologo del peor Celta de la Historia y el R.C.Celta jugaron hasta el último instante una partida de póquer en la que ambos conocían las cartas del otro. Pero ha sido el ya ex director deportivo celeste el que ha manejado las riendas de la situación gracias al pecado original de su contrato.

Cogido por los cojones.

Carlos Mouriño aceptó aquel mes de mayo de 2007, durante las negociaciones con Martínez, que éste incluyese en el acuerdo una cláusula por la cual podía desvincularse libremente del Celta en el momento en que recibiese una oferta para regresar al Real Madrid. Sin indemnización ni preaviso. Un par de meses antes había dimitido Florentino Pérez. A Martínez, vinculado lealmente al empresario, lo acababan de despedir. La vuelta del “ser superior” se antojaba imposible y quizás eso propició que Mouriño le aceptase una condición de la que ha estado preso en los últimos meses.

Para ambas partes, la llamada del Real Madrid se había convertido en la mejor solución. Le ahorraba al Celta 800.000 euros, por los dos años de contrato que le quedaban, y remediaba el desgaste de su impopularidad ya que tiene el dudoso honor de acaparar todos los records en fiascos historicos con el Celta.

Pero sólo Martínez podía desencadenar el desenlace. Y no lo ha hecho hasta tenerlo todo bien atado, con Florentino Pérez proclamado oficialmente como presidente del Real Madrid a última hora del pasado domingo.

Ramón o Fertimon!

Su salida no ha estado acorde con lo que fue su llegada a Vigo a bombo y platillo. Ahora se marcha entre vítores de alivio de una afición, la celeste, que nunca le quiso, y cantos de sirena de un presidente, Florentino, que se muestra tan prendido como Mouriño de los encantos de este veterano de los despachos futbolísticos. Sin embargo, del club vigués salió de puntillas, casi sin despedirse, a hurtadillas.

Uno de los cinco técnicos que ha fichado en los dos años que ha estado al frente de la dirección deportiva del club vigués, Pepe Murcia, decía que en la sede la Praza de España no «huele a fútbol, parece una notaría», en clara referencia a la forma de gestionar del vallisoletano.

La losa de la década del vigués Félix Carnero al frente del mismo departamento no ha sido capaz de levantarla. No solo por sus errores en las contrataciones sino también por su mal gobierno de los recursos. El trato personal con sus futbolistas y entrenadores ha estado plagado de desencuentros. Esto le ha sucedido con los que ya estaban, y con los que vinieron con él.

La Cantera.

El caso más llamativo fue el de José Luis Molina, al que trajo como coordinador de las categorías por cuatro años, y como él, no cumplió ni la segunda temporada. Su relación personal se fue deteriorando hasta el punto de que un enfrentamiento, en el que hubo más que palabras, terminó con Molina suspendido por quince días de empleo y sueldo.

Baile de entenadores.

Nunca antes el Celta habia tenido tantos. Solo en estos ultimos 24 meses han desfilado por el banquillo celeste cinco entrenadores y una treintena de fichajes. Su primera apuesta fue Juan Ramón López Caro, que relevó al inclasificable Hristo Stoichkov –a la postre el técnico que mejores números presenta de la era Mouriño– después de que el búlgaro diese manifiestas muestras de incompetencia y se conociese que quien en realidad entrenaba al equipo era su segundo de abordo, Antonio López. López Caro dirigió al equipo durante 21 partidos en los que apenas fue capaz de lograr 26 puntos. Le sucedió Antonio López, el segundo de Stoichkov, que dimitió al cabo de nueve encuentros al verse incapaz de lidiar con el gallinero en que se había convertido el vestuario. Le sucedió el técnico del filial, Alejandro Menéndez, al que se dio la puntilla tras haber ganado un solo partido de los últimos cinco.

Esta temporada la gran apuesta de Martínez fue Pepe Murcia, a quien avalaba una exitosa campaña con el Castellón. El cordobés fue sustituido al cabo de 26 encuentros (ha sido el técnico más longevo de la era Mouriño) por Eusebio Sacristán, quien presenta aún peores números que su predecesor.

Aluvion de futbolistas.

Ramón Martínez ha contratado a 29 futbolistas en dos temporadas sin que ninguno de ellos haya logrado despuntar siquiera ligeramente.

El pasado llegaron catorce: once (Adrián, Diego Costa, Peña, Manchev, Mario Suárez, Okkas, Quincy, Rubén, Vara y Vitolo) en junio; tres más (Luis García, Rosada y Fernando Sales) en enero y el asturiano Michu, fichado inicialmente para el Celta B, en el tramo final de la competición.

Esta temporada han llegado catorce, todos en verano: Danilo, David Rodríguez, Dinei, Edu Moya, Fabiano Lima, Fajardo, Falcón, Ghilas, Jordi (que inició la temporada en el filial), Noguerol, Notario, Óscar Díaz, Renan y Roberto Trashorras.

En varias ocasiones ha reconocido que en el Celta ha pasado su peor etapa en un club, después de que estuviese en el Barcelona, Real Madrid y Valladolid. Viviendo a unos metros de su lugar de trabajo, ha terminado acudiendo a él en su vehículo. Su angustia le llevó a verse luchando por eludir el peor borrón de su currículum con un un descenso a Segunda B, que llevaría su sello.

No me siento culpable de nada.

Su frase lapidaria «no me siento culpable de nada» o “Mi trabajo acaba el 1 de septiembre, es entonces cuando hay que valorar mi trabajo” hizo que el celtismo clamase contra el máximo culpable del peor Celta de la historia. Sin embargo Carlos Mouriño le defendió hasta el final y recordó que el único responsable sería él por haberlo contratado por cuatro temporadas. De su boca salieron los únicos elogios que ha recibido en Vigo al decir que «es un caballero».es otra de sus perlas.

A pesar de todo, Martínez volverá a esbozar su media sonrisa en Chamartín o Valdebebas. Allí tratará de hacer con muchos euros lo que no ha podido lograr con unos pocos, evitar otro fracaso.


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