Por fin se acabó la pesadilla. Iago Aspas salto al campo en el minuto 66 para revolucionar el partido y marcar los dos tantos que salvaron al Celta de la quema.
Ver, sufrir, y olvidar. Eso debió pensar la parroquia celeste que ayer ayudó como nunca en esta temporada a su equipo. Un año plagado de sinsabores les dejó celebrando la salvación del Celta a dos jornadas de la conclusión de esta Liga. A priori esto sería motivo de enfado, pero la grada se quedó con las genialidades de Iago Aspas para olvidar tanto desatino acumulado en su retina.

El club vigués había agotado el papel entre invitaciones y localidades, pero al final se encontró oficialmente con 24.032 espectadores de lo que unos setecientos eran del Alavés. La mejor afluencia de la temporada, un mosaico de cartulinas celestes, aplaudidores que hacían ensordecedor por momentos el ambiente, y mucha entrega hacia un sentimiento que está por encima de los gestores, y de sus actuales protagonistas.

Tenía que ser uno del filial y cuando el partido languidecía quien le salvase los muebles al Celta y certificase la permanencia. El triunfo definitivo ante el Alavés tiene nombre propio, el de Iago Aspas. El mediapunta del filial revolucionó el partido, envió dos avisos y marcó los dos goles del triunfo celeste. El segundo en el minuto 94, respondiendo con la misma moneda que tantas veces a lo largo de la temporada ha condenado al Celta. Iago salió de Balaídos como el nuevo ídolo de un celtismo que llevó a su equipo en volandas y le perdonó absolutamente todo. Porque de fútbol, la final por la permanencia de fútbol tuvo más bien poco. Algún destello cuando la cita se partió y porque para entonces el moañés estaba en la cancha.
Los nervios del principio
Los nervios nublaron al Celta en el primer tiempo. El equipo celeste fue un manojo de imprecisiones a la hora de mover el balón, se precipitó en exceso, apenas fue capaz de pisar al área rival -lo hizo alguna vez de un modo esporádico por la derecha con Dani Abalo- y a la contra el Alavés movió mucho mejor el balón y llegó mucho más. Con un campo entregado el colectivo celeste le echó todas las ganas del mundo, pero sin ninguna idea, y con voluntad únicamente es imposible tumbar a cualquier rival. La única ocasión clara la tuvo Abalo en jugada individual que disparar a la red por fuera al estar demasiado escorado.
Los vitorianos jugaron sus bazas. Sin prisas, apretando en defensa y dejando claro su querencia por el balón cada vez que robaban. Ganando la espalda a una defensa con males irremediables pusieron a prueba a Falcón en un par de ocasiones y fue el portero gaditano el artífice de evitar el primer tanto vasco antes del descanso. Almirón, el central, recibió el balón solo en el área pequeña en un lance de estrategia y solo el desvió del portero evitó el mazazo.

“¿Un grupo? El canto del loco!”(Iago Aspas 6.06.09)
El segundo tiempo comenzó con sustos. Falcón volvió a ganar crédito ante Javi Guerra y el Alavés decidió tomar el mando de las operaciones. Con el Celta replegado el duelo comenzó a partirse, en convertirse en una cita de ida y vuelta acrecentado con la irrupción de Iago Aspas en el campo en un intento de Eusebio por dar un paso al frente.
Lo que si se notó y mucho fue lla entrada del moañes Iago Aspas en el campo en el minuto 66, porque le dio profundidad a los suyos y a punto estuvo de cubrirse de gloria al plantarse en un mano a mano con Bernardo del que salió victorioso el meta visitante.
Las continuas combinaciones entre Abalo y Iago Aspas espolearon a todo el equipo y a una aficion retregada
De nuevo el mediapunta del filial pudo matar el partido en un robo en medio campo con un zurdazo medido y potente desde la frontal que rechazo Bernardo salvando un balon envenado que ya se colaba hacia el fondo de las mayas despues de dibujar una parabola con un escorzo endiablado que demuestra una vez maa la calidad que atesora el canterano en sus botas.
La conexión de Barreiro

A la tercera fue la vencida. Funcionó la conexión con Abalo y un centro del arousano acabó con testarazo del moañés. Faltaban diez minutos y la permanencia parecía encarrilada, pero el Celta siempre da vida a sus rivales. Por eso a falta de dos minutos llegó el empate tras un fácil desborde que posibilitó a Juanjo empatar a falta de dos minutos. Entonces entraron las dudas. El empate no era malo pero los vigueses habían acariciado la salvación y tenían que volver a empezar. Y cuando más de uno ya estaba pensando en el viaje a Sevilla emergió de nuevo Iago Aspas para cerrar el partido, la permanencia y desatar el delirio en Balaídos.
La cantera
La cantera celeste ha tenido un papel esencial en la salvación del primer equipo. El conjunto vigués acabó ayer el partido con seis jugadores formados en el filial: Aspas, Abalo, Michu, Jordi, Roberto Lago y Jonathan Vila. Los cinco tuvieron un destacado protagonismo. Aspas por los dos goles y el vuelco sufrido por el equipo, Abalo por dar el pase del primer gol y Roberto Lago por su providencial cruce en el primer tiempo Michu Vila y Jordi aparecieron menos, sin desmerecer al resto.
Resulta verdaderamente incomprensible que este chaval haya que tenido que esperar dos años y medio para tener una oportunidad en condiciones. Fernando Vázquez le hizo debutar en Copa de la UEFA en Newcastel, pero desde entonces, y a pesar de la pobreza futbolística en que ha vivido el Celta en los dos últimos años., estaba casi en blanco. La siguiente oportunidad se la dio Alejandro Menéndez, junto a otros cuatro canteranos, el pasado curso, en un partido sin sustancia en Salamanca.

El Celta, de hecho, no contaba inicialmente con Aspas para su próximo proyecto. La idea era que hiciese la pretemporada con el primer equipo y, si no convencía a Eusebio, jugaría cedido en un segunda de perfil bajo. Los dos goles de ayer, la raza y coraje mostrada cuando al resto le templaban las piernas, le ha abierto de para en par la puerta del primera equipo. Pero sobre todo invitan a la reflexión. ¿Para qué pagar un potosí a Peñas y Rubenes cuando lo de casa no desmerece? ¿Cuantas medianías tendrán que fracasar para que se valore lo propio? Calculen.
Por fin se acabó la pesadilla. Que no se repitan porque van dos avisos. Y el tercero… mejor no tentarlo.
Ficha
2-Celta: Falcón; Edu Moya, Noguerol, Jordi, Roberto Lago; Rosada, Trashorras (Jonathan Vila, min.87), Michu; Óscar Díaz (Iago Aspas, min.59), Dani Abalo (Danilo, min.83) y David Rodríguez.
1-Alavés: Bernardo; Calderón, César, Almirón, Llorente; Garitano, Garro (Moreno, min.78); Cuevas (De Marcos, min.50), Emilio, Igor; Javi Guerra (Juanjo, min.67).
Goles: 1-0, min.80: Iago Aspas; 1-1, min-88: Juanjo; 2-1, min.90: Iago Aspas.
Árbitro: González González (colegio castellano-leonés). Expulsó con tarjeta roja directa al visitante Almirón (m.89). Además, amonestó a Michu, Noguerol e Iago Aspas por parte del Celta de Vigo, y a Cuevas, Caneda, Garro y Garitano por parte de Alavés.
Fuentes: La voz. Faro. Atlantico. Xornal., Marca, As, Deportes de vigo,w.o.RCC
