El presidente neutralizará al nuevo grupo accionarial convirtiendo en títulos los 4 millones de euros que adelantó el curso pasado en una segunda ampliación que se llevará a cabo tras una reducción de capital. La “operacion acordeón” permitirá a Mouriño mantener el control absoluto

La pelota está en el tejado de Carlos Mouriño. La irrupción del nuevo grupo accionarial dibuja un panorama completamente distinto en el Celta al que aparecía antes de que la junta extraordinaria de accionistas aprobase la ampliación de capital, sin embargo todo indica que el máximo rector neutralizará el movimiento procediendo a una operación acordeón para convertir en acciones los cuatro millones de euros de deuda post concursal, lo que le daría más del 60% de los títulos. Una decisión que podría acabar en los juzgados según el grupo accionarial sindicado el pasado viernes.
El grupo que abanderan los abogados Pablo Viana, Pablo Estévez y Sergio Sánchez pasan a controlar un mínimo del 20% de los títulos del club, convirtiéndose en los segundos máximos accionistas de la entidad. Su entrada se hace bajo la bandera de la colaboración y de la buena voluntad, pero también dispuestos a todo. Sin descartar incluso hacerse con el control del club por utópico que parezca.

Teorica encrucijada.
Por un lado puede acoger con los brazos abiertos al nuevo grupo de accionistas sindicados y permitir la fiscalización de la entidad -siempre ha hecho gala de su actuación transparente- o por otra mover pieza en la ampliación de capital que está en camino. Parece que lo segundo, porque el primer paso ya ha sido convertir en acciones la totalidad de los 2,9 millones de euros que tiene en la deuda concursal, una cantidad que le podría acercar al 50% en función de cómo quede el reparto accionarial. Incluso si desea superar esa barrera podría ir a la suscripción voluntaria de títulos a cambio de dinero.
Otra opción sería comprar las acciones del grupo recién nacido. Ya se han apresurado a decir que están en venta «pero a un precio razonable, no al 15%». Esta vía ya está descartada desde fuentes próximas al dirigente.
Sin embargo Carlos Mouriño ya dejó indicios el pasado martes tras la junta extraordinaria que recurrirá a una extraña tercera vía. Diseñar una operación acordeón que le permita rebajar el capital tras la ampliación que se va a poner en marcha teniendo en cuenta que el club entraría en causa de disolución (debe tener por ley cubiertos los dos tercios del capital con fondos propios) y a continuación convocar una nueva ampliación en donde poder convertir los cuatro millones de euros que ha adelantado esta temporada en acciones. Esta opción será abordada y aprobada en la junta ordinaria del próximo mes de diciembre. De ser así, el nuevo grupo podría llevar el asunto al juzgado de lo penal.

A la espera
A la espera de la confirmación, los acreedores asociados entorno a Viana y Pablo Estévez no van a mover ficha. Únicamente designar un portavoz que transmita sus movimientos. Todo parece indicar que no será Pablo Viana, que fue el primero en dar la cara cuando se hizo pública la noticia.
Al mismo tiempo podrían producirse los primeros contactos para incrementar el número de accionistas entorno al grupo y los dardos no van solo hacia Equipo Celeste sino hacia ese 30% de accionistas anónimos que en su día se rascaron el bolsillo para hacer posible la conversión y que ahora podrían tener en sus manos del futuro del Celta. «Mouriño no tiene el 51% del club, lo que sería malo para cualquier institución, y la llave la tienen estos pequeños accionistas», apunta Pablo Estévez. Tal como se desarrollaron los acontecimientos, parece que esa mayoría tan solo será cuestión de tiempo.

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